En este edificio se instaló la usina propia de la Cooperativa Eléctrica de Punta Alta, reconocida como la primera cooperativa eléctrica de Sudamérica, fruto del esfuerzo colectivo de toda la comunidad.
El servicio eléctrico se inauguró el 25 de septiembre de 1927 con dos máquinas SKF de 100 y 200 HP. Desde aquí se inició el suministro de energía para alumbrado domiciliario, comercial y fuerza motriz mediante autogeneración en corriente continua.
En 1935 la central contaba con siete máquinas y una potencia instalada de 1.300 HP, acompañando el crecimiento de la ciudad.
En 1940 el edificio incorporó su actual fachada de estilo Art Decó, considerada una de las expresiones arquitectónicas representativas de la ciudad.
El 8 de enero de 1965 cesó la autogeneración local al integrarse el servicio al sistema eléctrico interconectado, iniciando una nueva etapa de abastecimiento de energía.
Actualmente, la Cooperativa actúa como agente del Mercado Eléctrico Mayorista (MEM), adquiriendo la energía que distribuye en su área de concesión.